viernes, 20 de agosto de 2010

IMAGINACIÓN, CREACIÓN, ACCIÓN

Enrique Maestú. Director.

Presentamos en este catálogo una muestra de lo que ha dado de sí la capacidad creativa de aquellos antiguos alumnos que eligieron desenvolverse en el campo de las artes.
Hemos preferido ofrecer una muestra amplia. Pintores, escultores, diseñadores, arquitectos, cine, fotografía, escritores… Todas ellas son disciplinas en las que lo fundamental es la capacidad de mirar la realidad de forma creativa, actividades en las que el gusto por la apreciación de la belleza pasa a un primer lugar.

Es evidente que no hay un camino común. No hay ninguna preferencia compartida, ningún parecido de familia que se insinúe aunque sea tenuemente. Las opciones artísticas son muy variadas, expresionismo, surrealismo, abstracción, hiperrealismo, instalaciones… En suma, una gran variedad de opciones. Y esa variedad es lo que más nos gusta. Cada espectador tiene, que duda cabe, sus preferencias y sintoniza más con unas o con otras propuestas, pero, por encima de los gustos, esa variedad que en esta exposición se pone de manifiesto es para nosotros confortante, pues se esperaba, se deseaba. 

En la pedagogía de las artes, disciplinas a las que se dedica mucho tiempo en el Colegio, siempre se procuró huir de la presentación de modelos a seguir. Nada de uniformar el gusto, nada de pintar como el profesor, nada de copiar de los grandes modelos, nada de imitar a los compañeros más aventajados. Y en los que hoy exponen ha de ser así, deja de ser un creador quien permite que se le lleve, quién no produce sus obras como un medio de expresión desde él mismo. Este sería el único nexo común que me atrevería a proponer. Nuestro Colegio nunca fue una academia de artes, la necesaria disciplina académica que facilita el forcejeo del artista con la realidad llegó luego. Aquí sólo se quiso despertar una inquietud, una actitud.

Habremos de confesar que nunca tuvimos un especial interés en ser una escuela para futuros artistas. Las razones por las que las materias que fomentan la imaginación creadora ocupan un papel tan especial en nuestro programa de formación son otras. Expliquémoslas.
En primer lugar, tienen que ver con algunas ideas sobre el aprendizaje que, con la evolución de las disciplinas pedagógicas, se han ido haciendo más sólidas. En los últimos tiempos se ha producido una progresiva modificación del concepto de inteligencia y hoy es fácil oír hablar de inteligencia musical, kinestésica, emocional, social. Estábamos acostumbrados a los famosos siete factores de la inteligencia (fluidez verbal, comprensión verbal, factor numérico, factor espacial, razonamiento, memoria y agudeza perceptiva) y esta interpretación de lo que era inteligencia, aunque formulada en 1938, dirigió durante mucho tiempo la selección de lo que se consideraban aprendizajes esenciales en la escuela. En la intuición de Josefina Unturbe siempre estuvo la idea de que había muchas más actividades que incluir en la formación que la escuela debía aportar al niño y por eso modificó el Curriculum atendiendo a las asignaturas que llamó “especiales” porque fomentaban otros aspectos de la capacidad intelectual.

El desarrollo de la capacidad creativa no se propuso por razones puramente estéticas. Aseguraba que el alumno debía acostumbrarse a producir sus propias soluciones. En vez de dejar que se atrofie la riqueza de la imaginación que a través del juego y la fabulación derrochan los alumnos en su infancia, se trataba de canalizar toda esa energía hacia otras metas: se trataba de fomentar una relación con el conocimiento que no fuera, “lo que hace falta aprender”, los alumnos deben repensar todo lo que tendrán que aprender, y su ingenio ha de estar siempre despierto para encontrar posibles soluciones alternativas, nuevas implicaciones de lo aprendido, aplicaciones innovadoras. La práctica de la actividad creativa fomenta estas habilidades aunque la gran mayoría no vayan a ser luego profesionales del arte.

Se ha fomentado la creatividad para alentar el ingenio, ese poco frecuente don que se compone de sólidos conocimientos, capacidad crítica, y mucha imaginación creadora. Ser capaces de juguetear con la realidad, en el día de hoy sigue haciendo falta que en cualquier campo alguien sepa dar soluciones a problemas, sepa lanzar una mirada libre y abierta a la producción y evaluación de posibilidades alternativas.

Una segunda razón para incrementar los tiempos dedicados a materias artísticas tiene que ver con lo que pensamos que debe ser una jornada escolar equilibrada. La idea era que se habían de alternar las asignaturas, llamadas fundamentales, con alta carga de teoría, con materias más prácticas en las que hubiera un plan más activo, como Educación Física, Música, Trabajos Manuales, Pintura. Lo que para muchos otros colegios eran sólo tiempos de relleno, para nosotros fueron siempre tiempos esenciales. Si en unas clases había que estar en silencio, trabajar disciplinadamente, permanecer quieto en su sitio, en las asignaturas especiales cabía otro ambiente de trabajo, otra forma de actividad más libre.

No puedo terminar sin aceptar que yo mismo fui cautivado para la apreciación del arte en los tiempos en los que era alumno. A todos esos tiempos forcejeando con el gresite, o con el dibujo y la pintura, a los trabajos con segueta, las ceras, el guasch, les debo el interés por la experiencia del arte que me ha acompañado hasta hoy y que tanto placer intelectual me ha dado y me sigue dando.

Creo que debemos dedicar esta exposición, que hoy auspicia el Colegio Virgen de Europa, a todos aquellos profesores de artes que supieron abrir nuestras mentes al mundo de la poesía, en su sentido más amplio de “poiesis”, creación. Que supieron abrir caminos de una manera no directiva, reforzando las inquietudes, sin marcar pautas uniformadoras, sin hacer que los alumnos acabaran produciendo trabajos al estilo del profesor. Despertando una sensibilidad que abría las puertas a este mundo, a veces tan difícil e ingrato, que es el de la búsqueda de la belleza.

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